CAMILO SESTO

CAMILO SESTO

sábado, 25 de octubre de 2014

LA CRUCIFIXION

El suplicio de los condenados en la antigüedad era muy común, para ello muchos gobernantes se valían de métodos bastante terribles como podía ser el descuartizar o hervir en un gran recipiente al reo, o también el de empalarlo como hacia el conocido Vlad o Conde Drácula, pues de este personaje se nutrió Bram Stoker. Pero gracias a los romanos se ha hecho muy famoso el suplicio por crucifixión, su fin fue hasta la llegada del Cristianismo a las capas altas del imperio romano, quienes al final se convirtieron a esta religión y eliminaron este método terrible.
Este método era lento y muy cruel todo ello para disuadir a las personas que no cometieran delitos que llevasen a esta condena. Pero antes de crucificar al condenado se le flagelaba, para luego realizar un recorrido para exposición del gentío, a este se le hacia llevar un gran madero en sus hombros. Este madero luego seria usado como parte de la cruz.
Pero si hay dos crucifixiones conocidas son las de Espartaco (un esclavo de Tracia) y la de Jesús. Los acontecimientos antes para Jesús además de terrible fue vergonzoso. Los soldados que le custodiaban se burlaron de él, le ordenaron que marchara con un madero a través del camino que llevaba al lugar de crucifixión llamado el Calvario o Gólgota. Mientras hacia dicho recorrido al estar Jesús extenuado por el esfuerzo es obligado un hombre de Cirene llamado Simón a ayudarle a cargar con la cruz. A través del camino se aglomeraban la multitud, unos eran seguidores de Jesús que lloraban y se lamentaban por el fatal desenlace, como podía ser la madre de Jesús, María Magdalena, y muchas mujeres como una mujer llamada Verónica, y otras personas eran simples curiosos o enemigos de Jesús como los sacerdotes. Detrás de Jesús iban dos malhechores que seguirían la misma suerte que él, aunque uno de ellos estaba arrepentido y afligido por el camino que había realizado hasta llegar allí.
Cuando Jesús es crucificado al lado de los dos ladrones los soldados como forma de burla y humillación se reparten sus ropas, echándoselas en suerte por ultimo. Como sentencia se le coloca sobre la cruz una inscripción que decía: Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos. Al pasar la gente por el lugar unos lloraban como eran su familia, y otros le insultaban con frases hirientes. Durante esos momentos uno de los ladrones le insulta y el otro le pide que interceda por él en el reino de Dios. Cuando Jesús esta ya agonizando se dirige a su madre y sus seguidores para encomendarles que se apoyen los unos en los otros. Luego mas tarde se encomienda a su Padre y así poder dirigirse a su presencia. Sus ultimas palabras son: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen, y Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Luego su cuerpo expiró.
Al mediodía la tierra oscureció, y aparecieron fenómenos extraordinarios.



Letra de la canción:
 
Jesús:

Padre...
 Perdónalos porque no saben lo que se hacen.
Madre...
¿Dónde esta mi madre?
¡Dios mío, Dios mío!
¿Porqué me has abandonado?
!Tengo sed, tengo sed!
 ¡Tengo sed!
¡Dios mío, tengo sed!
Todo se ha cumplido.
Padre... en tus manos... encomiendo... mi espíritu.
 
 
 Ficha Técnica:

Arreglos y dirección musical Teddy Bautista
Producción: Camilo Sesto
Dirección: Jaime Azpilicueta
Orquesta y coros: Alfredo Carrión
Iluminación: Fontanals
Coreografía: Gelu Barbu
Decorados y figurines: Moncho Aguirre
 
Ariola-Eurodisc, S.A.
89772-XD
    ©1975